No Estamos Solos

La soledad es algo que nos amedranta a todos. Es un sentimiento capaz de sacar lo mejor de uno mismo, pero también es capaz de hacernoslo pasar mal a todos. ¿No es esto cierto?

Hace muy poco que me licencié en Traducción e Interpretación, y la verdad es que como todos los recién salidos del horno me sentí un poco perdido en una jungla espesa y bastante oscura. Nada más acabé la licenciatura, lo primero que pensé fue cómo empezar a trabajar utilizando todo aquello que había aprendido en la carrera.

Enseguida me vino a la cabeza aquellas charlas de las Jornadas de Transición al Oficio de Traductor e Intérprete. En ellas se habló de muchísimas cosas interesantes.

  1. El mundo de la traducción no es algo en el que no se pueda vivir, y del que no nos podamos mantener
  2. Es cierto que no es un mundo fácil, pero en realidad todos los trabajos tienen su aquel.
  3. Internet es una herramienta bastante importante para poder trabajar hoy en día, ya que todos los clientes potenciales suelen estar en el mundo virtual.
  4. Algo que me conmocionó y que he comprobado que es verdad, es que los traductores e intérpretes, a pesar de tener una gran vida twitera, somos personas de carne y huesos. Sí, el compañerismo existe entre los traductores.

Una vez que terminé de pensar en estas cosas, y sobre todo en los dos últimos puntos me puse a pensar que evidentemente debería de crearme una página web. Pensé que yo era traductor, no informático, y que a lo máximo que aspiraba era a crear algo con lo cual no podría trabajar. ¿Solución? Pedir asistencia técnica. Así pues me puse manos a la obra… y pensé a ver si conocía a alguien.

Y bingo, sí que conocía a una persona que me pudiese ayudar y asesorar. ¿Adivináis de quién se trata? Del gran Pablo Muñoz Sánchez. No dudé en ningún momento en ponerme en contacto con él porque sabía que me podría orientar en algunos aspectos del mundo de la traducción. Además, también tuve la oportunidad de establecer contacto con Rafael López Sánchez que también me respondió enseguida con algunos consejos prácticos y desde su experiencia.  Dos grandes personas, sin duda alguna. ¿Qué más puede uno pedir? La verdad es que se agradece toda esta generosidad.

Actualmente estoy creando muy poco a poco, y cuando tengo tiempo, mi página web y mi blog “pofesional”. No sé si tardaré mucho o poco, porque soy bastante patosillo… pero lo importante es ir investigando e ir haciendo cosas sin prisa pero sin pausa. Y lo más importante de todo  es que no estamos solos, porque siempre hay gente dispuesta y con buena voluntad para echarnos una mano.

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para agradecer tanto a Pablo Muñoz Sánchez como Rafael López Sánchez el haberse tomado su tiempo para responder a mis dudas. Pero sobre todo por ser tan comprensivos con aquellos que hemos acabado de licenciarnos. Es todo un detallazo por vuestra parte.

Borja Sanus Pastor

Anuncios

¿Colegiamos la Traducción o no?

Cuando una persona se acaba de licenciar, como yo, tiene varias preguntas sobre su profesión. Sobre todo porque en el mundo de la Traducción y la Interpretación no hay un marco legeal que proteja a los especialistas.  Según mi modesta opinión, esta especialidad es todavía muy joven, motivo por el que hoy en día existen  muchos puntos sobre los que no hay un consenso general de los especialistas.

Una prueba de ellos fue la charla via Twitter que mantuve con algunos compañeros de profesión sobre el nivel que había en la traducción audiovisual. En este mundillo un tanto controvertido hay gente que subtitula manga, y la verdad es que el resultado no es del todo satisfactorio, ni para ellos ni para aquellas personas que sí saben llevar a cabo una tarea como la de subtitular correctamente.

 A partir de este momento los comentarios en defensa de nuestra profesión se sucedieron. Algunos defendieron que si los que realizan un tipo de trabajo mediocre es porque no saben, otros defendieron que este tipo de gente lo único que hace es despretigiar al resto de personas que se preocupan por realizar un trabajo más que digno. Y por último yo propuse la idea de crear un colegio de traductores en España.

Sin tener experiencia en el ámbito de la traduccion y la interpretación, ya que acabo de salir del horno… me atrevería a decir que nuestro gremio carece actualmente de una serie de normas que nos permitan defendernos del ataque de gente que abusa de las lagunas traductoriles. Y permitirme que lo diga, pero es que hay muchos. Y que haya gente que haga uso y abuso de nuestra profesión y que esto nos perjudique la verdad es que indigna mucho, porque todos nos hemos formado en la traducción de alguna manera u otra para hacerlo lo mejor posible. Mucha gente del mundillo se gana el pan de cada día honestamente, y es precisamente a todas esas personas a las que hay que proteger. Si no lo hacemos, ¿quién lo va a hacer? La respuesta es, nadie.

Es cierto que como se comentó en la conversación twitera no es fácil dirimir quién podría formar parte de un colegio de traductores o no. En nuestra profesión hay gente muy capacitada que no es titulada en Traducción e Interpretación pero que lo hace tan bien como cualquier otro profesional. Hay también profesionales que tienen otras titulaciones, como los filólogos, que pese a que también están sobradamente capacitados para traducir, no son licenciados en la materia. ¿Y qué? No por tener un título de traductor uno traduce mejor que otro compañero.

Una de las soluciones, desde mi punto de vista, sería el solicitar a todos aquellos que quisiesen formar parte del gremio y estar protegidos lo siguiente:

  1. Ser Licenciado en Traducción e Interpretación
  2. Ser Licenciado en Filología
  3. Tener un mínimo de X años en la materia y demostrarlo mediante el CV (en caso de no ser licenciado).
  4. (Otros)

Todo esto se podría discutir, pero lo más importante no son los requesitos sino que un día una persona de nuestro gremio pueda defenderse ante una injusticia. Que un día uno de nosotros pueda vivir tranquilamente de nuestra profesión (porque pagar 400 y pico euros por ser autónomo manda narices también). Y sobre todo que gente que se aprovecha de una profesión como la nuestra para ganar dinero y menospreciar nuestro trabajo vaya con pies de plomo.

Sí compañeros, hemos de defendernos porque nuestra profesión es tan digna como cualquier otra. El conocimiento y la sabiduría del traductor tambien hay que reivindicarla.