¿Es China el mejor lugar para implantar nuestra empresa?

Bien es sabido que es sabido que las empresas a nivel internacional ven la internacionalización como vía de escape a la actual crisis mundial. Sin embargo, verla como un medio de supervivencia es algo arriesgado porque si se hace así ¿ cúando se acabe la crisis que ocurrirá? En este sentido China ha sido en el Siglo XXI la vía de escape para aquellos que querían huir a todo trapo de la ola negativa de la economía.

En el artículo “Exportar: La Asignatura Pendiente de las Pymes” se expone, en resumen que China ya no es la solución a los males empresariales; sino que podría ser que ahora la solución fuese que los gobiernos llegasen a acuerdos para el libre comercio de mercancías a nivel mundial. La solución no está en ir aquí, allá o acullá; sino en buscar soluciones reales a un problema como lo es el mercado chino para la confección.

Como país grande en población y en geografía ofrece una gran oferta de empresas que producen cualquier tipo de bien a muy bajo precio  de coste, por lo que es la oportunidad perfecta para una empresa de poder ahorrar en gastos una vez la empresa se ha consolidado allí y empieza a obtener beneficios. Otro aspecto beneficioso es que el coste salarial de las personas es notablemente reducido, si lo comparamos con un trabajador español. Sin embargo, hay barreras de tipo arancelarias para algunos productos y lo mismo ocurre con la maraña legislativa del grande asiático. Por éste motivo, cabe plantearse si la República Popular de China es el lugar idóneo para implantar nuestra empresa actualmente y producir desde allí.

En el artículo “De la Deslocalización a la Relocalización” se afirma que ya no solo se “relocaliza” por una cuestión de precios, sino también por una cuestión de calidad y seguridad en la producción; así como por el cumplimiento en la fecha de entrega de las mercancías, entre otros muchos motivos. Así pues, existen nuevos mercados más competitivos a los que relocalizar asumiendo el coste implicito como África, los Países del Este o incluso España. Un ejemplo de ello son las empresas de fabricación de bolsos, zapatos y marroquinería en Andalucía que ha vuelto a ver como su volumen de ventas ha aumentado considerablemente debido a la relocalización desde China a España.

“Cuando el producto es caro hay poca diferencia de costes, pero cuando quieres hacer un producto barato, no te queda otra que irte a China. Un producto de calidad te puede costar entre un 10 y un 15% más, pero debes valorar si merece la pena arriesgarte a los problemas de calidad, seguridad, retraso en los envíos, errores, etc.” Otro aspecto del que hay que hablar es la Marca España, tan valorada fuera y que hace poco era de dudosa confianza por motivos políticos.

Fabricar aquí es símbolo de calidad, seguridad y confianza en las manos de nuestros trabajadores; por lo que  cabe plantearse si producir a mayor coste y mejor calidad o al revés.

Borja Sanus Pastor